Cómo preparar la contabilidad para una auditoría: checklist para empresas españolas

Una auditoría contable puede ser un proceso estresante si no se planifica correctamente. Tanto si tu empresa está obligada por ley a auditarse como si se trata de una revisión voluntaria, la clave está en la preparación. En esta guía encontrarás los pasos esenciales para dejar tus cuentas listas para una auditoría y afrontar el proceso con seguridad y transparencia.
¿Qué es una auditoría contable y cuándo es obligatoria?
Una auditoría contable consiste en la revisión independiente de las cuentas anuales de una empresa, realizada por un auditor externo. Su objetivo es verificar que los estados financieros reflejan fielmente la situación económica y patrimonial del negocio.
En España, según el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC), están obligadas a auditarse las empresas que cumplan al menos dos de estos tres requisitos durante dos ejercicios consecutivos:
- Activos superiores a 2,85 millones de euros.
- Cifra de negocio superior a 5,7 millones de euros.
- Más de 50 empleados de media.
Además, también puede solicitar una auditoría el Registro Mercantil, un socio minoritario o incluso una entidad financiera antes de conceder financiación.
Checklist para preparar la contabilidad antes de la auditoría
Antes de que llegue el auditor, tu empresa debe tener toda la documentación en orden. A continuación, te dejamos una checklist práctica dividida por áreas clave.
1. Documentación general
- Cuentas anuales: balance, cuenta de pérdidas y ganancias, memoria, estado de cambios en el patrimonio neto y estado de flujos de efectivo.
- Libro diario y mayor, junto con los registros auxiliares de clientes, proveedores y bancos.
- Libro de inventarios y cuentas anuales actualizado.
- Actas de juntas y decisiones del órgano de administración.
- Declaraciones tributarias y justificantes de presentación (IVA, IRPF, Impuesto sobre Sociedades).
2. Conciliaciones y verificaciones
- Realiza una conciliación bancaria de todas las cuentas a la fecha de cierre.
- Verifica saldos pendientes con clientes y proveedores.
- Comprueba la correcta valoración del inventario y de los activos fijos.
- Revisa las amortizaciones y provisiones aplicadas.
- Confirma que los préstamos y deudas estén correctamente contabilizados y documentados.
3. Facturación y gastos
- Asegúrate de que todas las facturas emitidas y recibidas están registradas y numeradas correlativamente.
- Revisa los gastos deducibles y justifica cada uno con su correspondiente factura o recibo.
- Digitaliza la documentación para facilitar su revisión.
- Elimina duplicidades o gastos sin soporte documental.
4. Impuestos y obligaciones fiscales
- Verifica la presentación correcta de los modelos fiscales: 303, 111, 190, 347, 390, 200.
- Comprueba que los pagos fraccionados coincidan con los importes declarados.
- Guarda copias de las declaraciones y justificantes de pago.
- Revisa posibles deducciones o bonificaciones aplicadas en el ejercicio.
5. Aspectos contables y normativos
- Confirma que la contabilidad cumple con el Plan General de Contabilidad (PGC).
- Comprueba la consistencia de los criterios contables respecto al año anterior.
- Si se han producido cambios relevantes (fusiones, préstamos, inversiones), documenta las decisiones y su impacto contable.
Consejos prácticos para afrontar una auditoría con éxito
- Empieza a prepararte con antelación: no esperes a que el auditor llegue. Revisa tus cuentas internas varios meses antes del cierre.
- Designa un responsable interno para coordinar la comunicación con el auditor.
- Centraliza toda la información en una carpeta digital compartida para facilitar el acceso.
- Responde de forma clara y documentada a las solicitudes del auditor: evita respuestas verbales sin respaldo.
- Considera realizar una pre-auditoría interna con tu asesor contable para detectar errores antes de la revisión oficial.
Errores frecuentes durante una auditoría
- Entregar información incompleta o desactualizada.
- No conciliar las cuentas bancarias antes de la revisión.
- No disponer de soporte documental para determinados gastos.
- Falta de coherencia entre la contabilidad y las declaraciones fiscales.
- No preparar a tiempo los informes adicionales solicitados por el auditor.
Conclusión
Superar una auditoría contable con éxito es cuestión de organización, transparencia y planificación. Mantener la contabilidad al día no solo facilita la revisión, sino que también mejora la imagen de la empresa ante bancos, inversores y organismos públicos.
Si quieres asegurar que tu contabilidad cumple todos los requisitos legales y técnicos, contacta con nuestros expertos en auditorías contables. Te ayudaremos a preparar tu documentación, evitar errores y afrontar la auditoría con confianza.
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